Doscientos cuarenta y tres

Temo que algún día, llegada la vejez, contemple el pasado y descubra que mi vida se resume en una anécdota.

¡Qué sencillez tan abrumadora para un alma tan vanidosa!

La noche se transforma en grandes cuernos que me persiguen para arrancarme el aliento y la vejez se transforma en un sueño. La anécdota se desvanece. Respiro para vencer los miedos, ser más grande que el ego, volar sin noches cornudas, sin mañana.

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