Ciento setenta y seis

Quise volverme poesía en tus labios,
olvidando lo seguras que eran las hojas de mi cuaderno,
lo tierna que era mi pluma.

No quise ver lo severa que era tu boca,
que antes de darles hogar a mis versos
prefirió triturarlos,
volverlos desecho
y acabar con mi anhelo de rimar
al abrigo de tus besos.