Despedida sin adiós

Le supliqué a París que me amara. O en el peor de los casos le supliqué que fueras tú quien me amara. Que fueran tus ojos de té los que me despierten cada mañana. Que tu silencio me acallara por las tardes. Que el humo de tus cigarros nublase mis sueños. Que tu modorra me detuviera por las noches para que tus brazos arroparan mi desnudez sobre tu cama. Pero ya sabemos cómo son las cosas entre nosotros: mi imposibilidad de conectar más tu imposibilidad de actuar nos obligaron a despedirnos sin adiós.
París no quiso amarme
Y tú no te atreviste
París se ha olvidado de mí
Y tú te escondes
París no me oye
Y tú no me respondes
París no me extraña
Y tú añoras eso que teníamos
Yo por mi lado continúo, pues sé que parís no me pertenece y estoy segura de que tú nunca me tuviste. París aleja de sí mis pasos mientras tú borras de tu piel mis besos y yo seco de mis mejillas las saladas lágrimas del frío adiós que nos supimos decirnos.

París

Habiendo llegado a París
subí al cuarto/quinto piso
a refugiarme en mi habitación
para vigilar la ciudad desde el anonimato.
De cara a la ventana que daba hacia Rue Noisy Le Sec
no pude sino sentir miedo
pero no temí a la soledad
sino a la compañía.
Mi estómago se apretó al pensar que no podría estar sola
y busqué cobijo en los oscuros callejones
me senté frente al Sena a escuchar el silencio de mi soledad
pero no pude hacerme invisible
y tuve que aceptarlo
París ante mí no estaba indiferente.

Entre la resignación y el letargo
vi tu silueta aparecer
y me enamoré de mi reflejo en tus ojos de té
y acepté sin más tu compañía
tu secreta e ilegal compañía
las risas y los besos en los húmedos labios
el humo de los cigarros
el silencio puntudo y relajante
el viaje de las palabras desde su génesis hasta tu boca
ah, ese viaje infinito.

París se rindió ante mí
yo no renuncié del todo a mi soledad
pero París renunció completamente a su apatía
no pudo con la dulzura de mis versos
y mis encantadoras historias

París ante mí
Se volvió amor
Se volvió corazón rasgado de sentimientos encontrados
De besos no entregados
De versos no escritos
De sueños no concretados

París ante mí
borró con tu compañía mi soledad
y escribió un corto y aburrido poema
que versa tu y yoDSC00150

ÁNGEL

Te veo así
Patas pa’rriba
Y te imagino
Te imagino aterrizando
Con un beso en mis labios
Acariciando de terciopelo mi piel
Llenando de mi cuerpo los rincones con placer.
Pero más que eso
te imagino aterrizando a mi lado
Abrigando mi mano
Comprendiendo lo que digo
Entendiendo mis reflexiones
Queriendo seguir mis pasos
Invitándome a ir tras los tuyos
Te imagino aterrizando en tu almohada, cerrando los ojos para imaginarnos Vegetando en este infinito sueño
Que nos persigue hace años
Te imagino acariciando tu cuerpo en soledad
Imaginando mi mano curiosa que te descubre
Imagino aterrizando a la realidad
No estoy
No estás
Que agonía
Que soledad

Carne ajena

Tuve que sentirlo varias veces en carne ajena para descubrirlo
sí en carne ajena
porque en realidad a mí nunca me tocó
nunca fui capaz de entregarme de tal manera que el amor condujese mis pasos
la vida me ha sido restringida pobre y limitada
pero al menos lo he vivido en carne ajena
por experiencia ajena
he vivido las vidas de otros
he sentido los sentires de otros
he amado los amores de otros
no he tenido algo propio
pero me ha gustado
al menos he disfrutado
Mal
Incorrecto
Erróneo
He vivido
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